
Desde un pequeño estudio en Clamart, Francia, Lankhor rompió los límites técnicos y narrativos del DOS a finales de los 80 y principios de los 90. Como desarrollador, la seña de identidad del equipo era el detalle meticuloso: Mortville Manor fue pionero en el habla dentro del juego; La isla Maupiti construyó un mundo vivo y mecánico; Black Sect bañaba a los actores en suspense gótico; y Vroom desató carreras a velocidad arcade que aún se sienten inmediatas. Su gama muestra cómo un solo estudio podía saltar de misterios cerebrales a automovilismo de tensión manteniendo su inconfundible toque galo. Haz clic en «Reproducir» a continuación para iniciar todos los clásicos de DOS desarrollados por Lankhor en tu navegador: gratis, sencillos y listos en segundos.